
Por Alfredo Jalife Rahme
El Wall Street Journal, propiedad del nonagenario australiano Rupert Murdoch, da espacio en esta delicada coyuntura a un ominoso artículo balcanizador: «Un Irán fracturado pudiera no ser tan malo» (sic), con el subtítulo «Sus fronteras son artificiales y la separación frustraría los intereses de Rusia, China y otros», de Melik Kaylan, “escritor de cultura y arte”, quien se aventura temerariamente en los meandros nada “artísticos” de la geopolítica [1].
El georgiano-británico (sic) Melik Kaylan hace obscenamente el triste papel de heraldo de Netanyahu en un artículo de corte propagandístico decorado y edulcorado con la bandera monárquica de los Pahlavi.
El Wall Street Journal oculta que Melik Kaylan fue adoctrinado en la Universidad de Cambridge, célebre por ser un centro de reclutamiento de espías.
Llama la atención que un periódico bursátil tan importante como el Wall Street Journal propale la balcanización de Irán. Kaylan asevera cómicamente que «nadie menciona el probable resultado distintivo del levantamiento: la fragmentación geográfica del país», ni el hijo del último shah «ni en los corredores del poder occidental».
Justamente, un servidor expuso ¡un día antes que Melik Kaylan! en Radar Geopolítico: «¿Trump y Netanyahu buscan la balcanización de Irán? ¿Los dejarán Rusia y China?» [2] Por cierto, el hijo del shah ya adelantó el reconocimiento oficial del país genocida que hoy es Israel.
Kaylan “arguye” que “nadie” –por lo visto con mi humilde excepción– habla de la balcanización de Irán. «Esto se debe a que el único argumento medianamente convincente que tienen ahora los mulás para conservar el poder es el fantasma de la secesión de las regiones étnicas», afirma.
Cualquier analista en el Medio Oriente maneja la alta vulnerabilidad geográfica de Irán, que ostenta siete fronteras terrestres incandescentes: Irak al oeste, cuatro al noroeste (Turquía, Azerbaiyán, Armenia y Turkmenistán), Afganistán al este y Pakistán al sureste, además del mar Caspio, que comparte con ¡Rusia! y Kazajastán, y el flamígero golfo Pérsico, asiento de seis petromonarquías árabes: Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán.
De los 93 millones de habitantes en 1,6 millones de kilómetros cuadrados, dependiendo de los intereses de quien haga las estadísticas que juegan a modo, los porcentajes de su mosaico étnico son: persas, grupo dominante política y culturalmente (61%); seguidos por los azeríes (azerbaiyanos del sur, 16%); kurdos (10%); luros (6%); árabes (2%); baluchis (2%) y turkmenos (2%). Para dañar deliberadamente a los persas, el propagandista Melik Kaylan abulta los azeríes a 25% y los kurdos a 15%.
Kaylan lleva agua a su molino con las consecuencias de la secesión de los kurdos, que afectaría a Turquía; la de los azeríes, que beneficiaría a Azerbaiyán, y se salta la más peligrosa de todas, que es la de los baluchis, que lastimaría a Pakistán, único país islámico dotado de 170 bombas nucleares.
Vienen los golpes de Melik Kaylan y el Wall Street Journal claramente dirigidos a Rusia y China: «Los rusos no quieren un cambio de régimen ni la fragmentación de Irán. Ambos países constituyen un tapón geográfico en las rutas comerciales y los oleoductos que conectan Asia Central con Occidente».
Sobre China: «En cuanto a que Pekín pierda simultáneamente las inversiones y el suministro de petróleo tanto de Venezuela como de Irán, cabe esperar una reacción contundente de China. Ya hay informes sin verificar que afirman que la tecnología china está detrás de la interrupción de los contactos de Starlink con los rebeldes».
Melik Kaylan alega que «tal y como están las cosas, existe una clara posibilidad de que se produzca una guerra civil (sic) tras el cambio de régimen, así como la injerencia de intereses externos». De este axioma artificial concluye en la balcanización de Irán: «Por el bien de la paz regional y mundial, la mejor opción podría ser ayudar a que se produzca la secesión y, de ese modo, eliminar por completo del tablero geopolítico a un Irán reducido». Queda más claro aún que la desestabilización de Irán va contra Rusia y China. ¡Juego altamente riesgoso!
[1] “Opinion: A Fractured Iran Might Not Be So Bad. Its borders are artificial, and a breakup would frustrate the interests of Russia, China and others”, Melik Kaylan, The Wall Street Journal, 16 de enero de2026.
[2] «¿Trump y Netanyahu buscan la Balcanización de Irán? ¿Los Dejarán Rusia y China?», Alfredo Jalife, YouTube, 16 de enero de 2026

