
2.- Páginas sueltas para pensar Humana mente
Por Ricardo Vicente López
I.- Continuando con la nota anterior voy a comentar este tipo de conocimiento que nos permitirá abrir nuestras cabezas y corazones para tomar cabal conciencia del estado real nuestro y el de las grandes mayorías de personas, que están mal o muy mal, y de lo poco que se hace seriamente por modificarlo. Ocultarlo es el método de control de la opinión pública. Con el agravante de que las tendencias muestran un distanciamiento, cada vez mayor, entre: “los pocos que cada vez tienen más y los muchísimos que cada vez tenemos menos”.
Ante ello podemos ingresar a comentarios sobre el capitalismo, fundamentalmente el salvaje, como calificó por el papa polaco Juan Pablo II, esta última etapa en la que estamos inmersos; que se caracteriza por lo despiadado de sus modalidades, y la concentración extrema de la riqueza. Estas consecuencias son muy graves, dado que nos arrastra en la ignorancia del hambre que avanza en el mundo periférico, sometido por el poder económico y financiero de las multinacionales, que utiliza los medios concentrados para ocultar todo esa: ignoran el cambio climático, más la posibilidad cierta de la desaparición de la vida sobre el planeta, en el largo plazo. Temas sobre los que volveré más adelante.
Uno muy preocupante, que presenta muchas dificultades, además del riesgo de las malas interpretaciones, es el de la decadencia de lo que, en términos muy generales, se podría definir como el deterioro cultural y su consecuencia ética. Para introducir el tema, y mostrar que esto arrastra problemas muy viejos, vamos a leer expresiones de quienes coinciden con esta preocupación.
Comencemos por un muy inteligente personaje español, Jesús Quintero (1940-2022), periodista, director y presentador de programas de radio y de la televisión española. Su programa más emblemático, con el que revolucionaría los esquemas de los medios de comunicación, fue El loco de la Colina, que le convirtió en un auténtico fenómeno social incluso fuera de España, Escuchemos qué nos dice, con cierta carga dramática:
II.- Es muy interesante su comentario respecto a que los analfabetos, a los que él siempre se refiere, no son los que no accedieron al sistema educativo, estos están en parte justificados. De los que habla son de los que han pasado, por lo menos, por dos niveles superiores del sistema educativo.
El afamado escritor y científico británico Arthur C. Clarke (1917-2008), afirmó lo siguiente, que sugiero leerlo más de una vez: “La inteligencia del planeta es constante, pero la población sigue aumentando”. Señalando la escasez de inteligencia Albert Einstein afirmó: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”… En otra oportunidad dijo: «Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera«… «Pocos son los que ven con sus propios ojos y sienten con sus propios corazones… Las grandes almas siempre se han encontrado con la oposición violenta de las mentes mediocres«… “Tenemos que prevenirnos contra quienes predican a los jóvenes el éxito como objetivo de la vida.” (…) “El valor de una persona debería juzgarse en función de lo que da y no de lo que recibe…” La tarea decisiva de la enseñanza es despertar estas fuerzas psicológicas en los jóvenes”.
III.- Me detengo en los porqués del título de estas páginas: Decir Humana mente da lugar a pensar diversas interpretaciones. Es cierto, pero quiero subrayar que todas ellas pueden ser verdaderas en tanto lo humano es un tema profundo e inabarcable. Mi intención es colocarlo en el centro del problema. Es decir no pensar los temas y problemas sobre el hombre, sino pensarlos desde él, desde cada uno de nosotros. Para intentar ser más claro, un ejemplo: oímos y leemos cifras, estadísticas, proyecciones, etc. que hacen referencia a las dificultades de vida de la mayor parte de las personas. Bien: se habla de ellas pero no desde ellas. Debemos acordar que el tema no es sencillo. Cito, entonces ahora una frase de Leonardo Boff que sintetiza este tema: «Todo punto de vista es una vista desde un punto»: «Significa que la perspectiva de cada persona sobre la realidad es parcial y depende de su ubicación, experiencias, cultura y emociones, como una estatua vista por miles de personas desde ángulos distintos ni solo así se podría formar una imagen completa; respecto de lo humano esto se multiplica, casi infinitamente. Implica que no hay una única verdad absoluta, sino múltiples verdades válidas, y que para entender algo plenamente se necesita considerar la diversidad de estas perspectivas individuales».
En la sociedad de masas, manipuladas por un menosprecio de los medios concentrados, se da por sentado que “hay un sola verdad, la de ellos”. Por esta razón, debemos profundizar el análisis, no quiere decir hacerlo más complejo sino más claro y más profundo, pensar cómo está la gran mayoría, qué es lo mejor para todos y no sólo para algunos pocos, por qué se afirman como justificación cosas como esta: «no es posible incluirlos a todos». Cuando se habla de lo humano no puede haber exclusiones.
IV.- Propongo, ahora una cita de un pensador latino que escribió esta frase: “Soy hombre y nada de lo que es humano me es ajeno”. La leí hace muchos años, y fue tal la impresión que me causó repetirla en cada ocasión en la que, me parece, ayuda a pensar el problema del Hombre, sobre todo en los tiempos que corren. Lo que sorprende es que el autor, Terencio (194-159 a. C), era un esclavo africano, cuyo dueño fue el senador Terencio Lucano de quien adoptó su nombre. El senador lo liberó cuando Terencio era muy joven, por la admiración que le generaban sus extraordinarias cualidades. ¿Por qué comenzar con este comentario? Porque la sorpresa que me produjo leer esta frase me llevó a pensar que quien la había escrito era un esclavo, que quiso proclamar que se sentía humano por lo cual todo lo humano le interesaba.
Hoy si alguien afirmara eso probablemente lo tomarían por loco. Sin embargo él colocó y reivindicó su condición humana como la base ideológica de su vocación por servir al hombre en tanto tal. Definir su posición ante el mundo en su condición de ser humano, lo coloca hoy como un temprano cultor del humanismo. Esa base de su tesis lo lleva a la siguiente afirmación: “nada de lo que esté relacionado con lo humano puede serme ajeno”. Es decir, que el centro de sus preocupaciones y de los temas que va a pensar estará siempre relacionado con lo humano. ¡Qué ejemplo para nosotros! Más de veinte siglos después vivimos y actuamos manteniéndonos, por regla general, a una gran distancia de nuestros semejantes.
V.- El problema central de hoy, la causa profunda del “anti-humanismo”, pero que es casi ignorado por la información cotidiana, es el “capitalismo”, peor en estas últimas décadas que se enseñorea el capitalismo salvaje del neoliberalismo. Sin embargo, este tema fue central en los sesenta y setenta, del siglo pasado, y era insoslayable en los debates políticos. ¿No debiéramos preguntarnos qué pasó para que desapareciera? Veamos:
Hay una palabra que comenzó a usarse en las últimas décadas, aunque sin mucho entusiasmo: “naturalización” de los fenómenos sociales, económicos y políticos. Otro caso similar que, sin embargo pasa desapercibido por lo general, es la “globalización”. Veamos qué dice La Real Academia de esta última: «Difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres; proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los Gobiernos».
Wikipedia lo define así, ignorando el peso del dominio de la financiarización de la economía: «La globalización es un proceso económico, tecnológico, político, social, empresarial y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por la sociedad, y que ha abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones nacionales e internacionales» (continuará)

