
Por Fausto Frank
La nueva tanda de documentos desclasificados del caso Epstein arroja luz a la pregunta reiterada de «para quién trabajaba». «Como probablemente sepas, represento a los Rothschild, espero poder sacar algo de los 160.000 millones del banco para poder invertir en tecnologia (de Palantir)», reconoce el proxeneta al magnate tecnológico Peter Thiel.
Si siempre se consideró que Epstein trabajaba para el Mossad israelí, la nueva información que lo vincula a la dinastía financiera que fue central en la fundación del Estado sionista en Medio Oriente, no debería causar sorpresa.
En su intercambio, el pedófilo le explica al empresario tecnológico estrategias de EE.UU. en torno a los países islámicos que rodean a Israel: «Crear a tipos malos a ambos bandos en Irak, Irán, Palestina, Siria, Líbano… es una brillante estrategia».


La geopolítica de Medio Oriente, tan cara a los intereses de Israel, fue un tópico que Epstein desarrolló con muchos de sus interlocutores. En un intercambio con el empresario Thomas Pritzker, reconoce incluso la ayuda de EE.UU al ISIS para la toma de Palmira en Siria.

La relación del pedófilo y la dinastía banquera Rothschild se ve reflejado en distintos documentos e incluso en un contrato de trabajo por U$S 25 millones de dólares.

Ariane de Rothschild es una banquera, directora ejecutiva del Grupo Edmond de Rothschild (rama francesa de la dinastía) desde el año 2023. Como buena parte de la élite financiera, ella vive en Suiza, en el castillo de Pregny.
En 2014, Epstein y Ariane de Rothschild hablaron sobre el «golpe de Estado en Ucrania» después del Maidán: «El golpe de Estado en Ucrania debería brindar muchas oportunidades, muchísimas», escribe el proxeneta, a lo que la banquera responde: «Extraño nuestras conversaciones y espero que estés bien. Estaré en casa mañana por la noche, ¿estás libre? Y hablemos de Ucrania».

En otro documento, Epstein saca a relucir su racismo y le sugiere a Rothshild que no incluya a africanos en su consejo asesor: «No africanos. Gente seria, con una fuerte reputación en operaciones financieras, no caridad, preferiblemente algunos judíos».

La nueva tanda de archivos del caso Epstein, publicada el pasado viernes por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, no solo expone la relación del proxeneta con la élite financiera, también dejó al descubierto más prácticas rituales escalofriantes y brutales que se vienen a sumar a las ya conocidas.
Según el documento EFTA00147661, el FBI entrevistó a una presunta víctima de violación por parte del expresidente de Estados Unidos, George H.W. Bush. La víctima explicó que mientras estaba en un yate propiedad de Epstein presenció rituales con bebés. Otro documento polémico consiste en un correo electrónico de la publicista estadounidense Peggy Siegal, del 18 de diciembre de 2009, en referencia a un viaje que tenía previsto realizar a Kenia. «Te puedo traer un bebé pequeño… o dos. ¿Niños o niñas?», escribió al correo de Epstein.
Asimismo, se reveló un macabro episodio que habría involucrado al expríncipe Andrés de Inglaterra. «En los años 90, Ghislaine Maxwell reclutó a una chica para una carrera de modelo. En lugar de dedicarse al modelaje, fue vendida como esclava para el sexo y torturas. El príncipe Andrés fue cómplice de su muerte, ya que la torturó a ella y a mí para forzar su asesinato», relató un hombre llamado Bryan Miller. También se filtró una foto en la que se ve a Andrés arriba de una mujer, que está tirada en el piso y no ha sido identificada.

Según un correo electrónico, fechado el 27 de septiembre de 2010, el expríncipe Andrés habría invitado a Epstein al Palacio de Buckingham sugiriendo una cena «y mucha privacidad».

Como siempre se supo, los tentáculos de la red de Epstein abarcaban a políticos, empresarios, banqueros y miembros de la nobleza, pero ahora comienza a quedar más claro también para quiénes trabajaba.

