
El magnate británico-israelí Joe Lewis, indultado por el presidente Donald Trump tras su condena por fraude e insider trading en Estados Unidos, regresó a la Argentina a fines de 2025 y supervisó personalmente las obras en su estancia de Lago Escondido, en la provincia de Río Negro. En plena Patagonia, Lewis está construyendo una imponente fortificación subterránea de aproximadamente 4.000 m², con tres subsuelos y dos plantas, realizada en hormigón y acero reforzado enterrados entre morenas glaciarias, a pocos metros de la costa del lago.
La estructura incluye instalaciones de alta tecnología y lujo: salas de comunicaciones y control, spa fortificado, peluquería, canchas de paddle, habitaciones múltiples, salas de reuniones y un piso entero exclusivo para el magnate. Imágenes satelitales revelan una gran excavación junto a la mansión principal ubicada en el Camino de Tacuifí, y se ha abierto un camino de 8 km paralelo a la costa que no respeta la línea de sirga legal.
La legisladora rionegrina Magdalena Odarda presentó un pedido de informes en la Legislatura provincial para determinar si se trata de un búnker apto para uso militar o un refugio antiaéreo, ya que no existen planos visibles ni autorizaciones oficiales conocidas, y ningún organismo estatal —nacional o provincial— ha supervisado o inspeccionado la obra. En su requerimiento, solicitó saber “si en área de seguridad de frontera se han construido infraestructuras y/o edificaciones aptas para uso militar por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras”. Odarda pidió precisiones a Agustín Ríos, ministro de Gobierno; Judith Jiménez, secretaria de Ambiente y Cambio Climático; y a Gastón Renda, superintendente del Departamento Provincial de Aguas (DPA). “Dónde se ubican, características de las mismas, fines, funcionario que autorizó las obras civiles y los planos de construcción y organismo que dio el aval correspondiente para su funcionamiento”, agregó. La información que dispone le permitió afirmar que “en cercanías de la mansión ubicada sobre el emblemático Camino de Tacuifí, se habría construido una estructura conocida como búnker, apta para uso militar. También puede tratarse de una especie de ‘refugio antiaéreo’ para protección de población civil”.

Este desarrollo se enmarca en un patrón de presencia extranjera en la Patagonia sin control efectivo: el Emir de Qatar posee una residencia excavada en Cerro Baguales, el fideicomiso Amaike (familia real de Abu Dhabi) opera el aeropuerto privado de Sierra Grande sin ingreso de Gendarmería ni Prefectura, y se han registrado visitas de congresistas estadounidenses sin notificación a autoridades locales, seguidas de acuerdos comerciales.
La ausencia de supervisión estatal y la desactivación del visor online del Instituto Geográfico Nacional por parte del Ministerio de Defensa refuerzan la percepción de que la Patagonia se ha convertido en una zona de impunidad para magnates extranjeros, donde las leyes se negocian en privado y la soberanía nacional queda en entredicho.

