
El ejército israelí quedó nuevamente en el blanco de las miras por un nuevo escándalo, desatado después de que se compartiera en las redes una fotografía que muestra a un soldado sionista dañando una estatua de Jesucristo crucificado en el sur del Líbano. La fotografía, que el Ejército corroboró como verdadera en una investigación inicial, muestra al soldado israelí, armado con un martillo y golpeando la cara de Jesús crucificado. La figura, además, ha sido descolgada del mástil y se encuentra invertida en el suelo fuera de la iglesia.
El primer elemento que activó la difusión internacional del caso fue la publicación, por parte del periodista palestino Younis Tirawi, de un fotograma en el que se ve a un militar uniformado descargando un golpe contra la cabeza de la imagen sagrada. Su trabajo ha sido referenciado en distintas ocasiones por medios internacionales, se trata de un periodista de prestigio sin antecedentes de fakes, lo que ha contribuido a que el material difundido adquiriera rápidamente visibilidad más allá del entorno de redes sociales.
La difusión de ese fotograma fue seguida por una respuesta procedente de la propia comunidad cristiana de la zona. Una cuenta local identificada como “Debel Alerts” publicó la imagen de la misma estatua intacta, tomada en el mismo enclave. El marco paisajístico —la cruz, el muro de piedra, la vegetación y la disposición del terreno— coincide plenamente con el escenario que aparece en la instantánea del ataque, lo que refuerza la continuidad de la escena y sitúa los hechos en un mismo lugar.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se mostró sorprendido ante la viralización de la imagen. «Las autoridades militares están llevando a cabo una investigación penal y tomarán las medidas disciplinarias correspondientes contra el responsable», manifestó en X.
Netanyahu aprovechó este incidente para reiterar «los valores judíos de tolerancia y respeto mutuo» hacia todas las religiones y aseguró que «la población cristiana en Israel prospera».
Sin embargo, no hizo alusión a la expulsión forzosa y el asedio diario que sufren los palestinos cristianos en Cisjordania ocupada a causa de los colonos, ni tampoco a las diferentes iglesias de Gaza que fueron dañadas y atacadas durante la ofensiva israelí.
También en la ofensiva contra Líbano en 2024, varios ataques del Ejército israelí contra la ciudad de Yaroun, próxima a la divisoria localizada al sur de Líbano, dejaron en escombros la iglesia católica romana de San Georgios, construida en 1923.
El Ejército israelí, por su parte, dijo en un comunicado castrense que aún está investigando y que se tomarán «las medidas pertinentes» contra los implicados según las conclusiones, sin detallar las posibles acciones disciplinarias.

