
El consultor político argentino Fernando Cerimedo, preso en Bolivia acusado de enviar a matar a su ex pareja, no es solo un operador digital aislado. Según el analista Ignacio Fidanza, “atrás de Cerimedo hay un instrumento de intervención geopolítica para toda la región, que surge del trumpismo”. Fidanza detalló su génesis y vinculó su ascenso a una estructura regional de influencia.
El analista explicó que la operación política sobre redes en Argentina comenzó durante el macrismo: “Con Marcos Peña y Macri arranca la operación sobre las redes. Marcos Peña y Durán Barba, ahora tomaron distancia, pero comenzó con ellos y todos los que vemos en ese mundo trabajaron con ellos”.
Cerimedo fue clave en la campaña de Javier Milei. Luego, “todo su aparato se lo termina absorbiendo Santiago Caputo. Se pelean y Cerimedo se va de la Argentina”. Según Fidanza, la mujer de Cerimedo en Bolivia aseguró que le pagaban 800 mil dólares por mes, y podría haberle quedado algún contrato residual. “Cerimedo no sería Cerimedo sin el respaldo de los contactos que consiguió en la Casa Blanca. A partir de ahí se despliega en toda la región con Javier Negre como socio y con La Derecha Diario”, afirmó.
En una celebración del sello trumpista Wall Street Latino en Mar-a-Lago, Cerimedo agradeció públicamente a Brad Parscale, asesor digital de Trump, por “la tecnología que nos diste”, usada para impulsar candidatos como Milei, José Antonio Kast, Rodrigo Paz y José Raúl de la Espriella. Fidanza observó que ahora “se ve como pierden tracción todos los clientes de este grupo, por ejemplo, Milei, empresarios de México. Hay clientes en toda Latinoamérica que de repente pasan de un millón de visualizaciones en Twitter a 30 o 300.”.
Cerimedo tiene un historial judicial previo. En 2016 fue condenado en Mar del Plata a dos años y seis meses de prisión en ejecución condicional por estafa y defraudación, tras vender el mismo departamento a dos personas distintas en 2012. Las víctimas no recuperaron el dinero, según reportes.
En Bolivia enfrenta acusaciones más graves. Fue detenido el 18 de agosto de 2026 en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra cuando intentaba viajar a Buenos Aires, tras el ataque a balazos contra su expareja, la abogada y activista Nadia Beller (embarazada y quien afirma que él es el padre). Beller recibió tres disparos en la puerta de un hotel y, desde el hospital, lo acusó directamente: “Me quiso matar”. Relató que él la indujo a ir al lugar con la promesa de información sobre Evo Morales y escoltas que nunca llegaron. Sobrevivió fingiendo estar muerta. También denunció agresiones previas (ahorcamiento y golpes), que según ella fueron silenciadas por operadores del gobierno, y afirmó que Cerimedo manejaba “cajones llenos de billetes”, contactos con narcotráfico y un “grupo de élite” policial. “En Bolivia no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo”, declaró.
La Fiscalía lo imputó como presunto autor intelectual de “feminicidio en grado de tentativa” y le dictó 180 días de prisión preventiva en el penal de Palmasola. Nuevos chats lo comprometen: un supuesto oficial de inteligencia (E.C.G.) le informaba en tiempo real del ataque (“Hermano, en este momento le dispararon. Está herida”) y se halló una nota previa: “O la eliminamos ya o estamos jodidos”. Se abrieron causas adicionales por enriquecimiento ilícito (hallazgo de grandes sumas en efectivo, dispositivos y elementos en allanamientos) y por violencia familiar.
Cerimedo participó en las “milicias digitales” del bolsonarismo. Fue identificado por un juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil como parte del “núcleo de desinformación y ataques al sistema electoral” tras las elecciones de 2022, por difundir denuncias de fraude en las urnas electrónicas (desmentidas por el TSE). Fue el único extranjero citado en la investigación por intento de golpe, aunque la Procuraduría General no lo incluyó en la acusación final.
En Argentina fue central en la estrategia digital de Milei en 2023 (trolls y fiscalización electoral), aunque el Gobierno actual se desvincula y asegura que la relación terminó ese año. Luego asesoró a Rodrigo Paz en Bolivia (reconocido como cercano al entorno presidencial), a Nasry Asfura en Honduras y tuvo presencia en otras campañas de derecha regional. Es cofundador de La Derecha Diario y CEO de Numen Publicidad.
Sus contactos con el trumpismo incluyen sociedad tecnológica con Brad Parscale (exjefe de campaña digital de Trump), uso de plataformas como Campaign Nucleus y EyesOver, y vínculos vía Damián Merlo (Latin America Advisory Group, con registros FARA en EE.UU. para lobby a favor de Milei). The Economist lo describió como “el hombre MAGA en América Latina”.
El caso, con pruebas forenses, chats y declaraciones de la víctima, pone en evidencia no solo las acusaciones criminales contra Cerimedo, sino la red de influencia digital y política que, según Fidanza y múltiples reportes, opera como herramienta de proyección geopolítica de la política regional alineada con el trumpismo. La Justicia boliviana continúa las investigaciones mientras él permanece detenido.

