Archivos de Epstein revelan Plan de Vigilancia Masiva en Buenos Aires y vínculos con Israel

Los archivos desclasificados del proxeneta y tratante Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y vinculado a una vasta red de influencia global, han sacado a la luz un misterioso proyecto de vigilancia e inteligencia en Buenos Aires que involucra tecnología israelí de punta. Este plan, impulsado en 2014, revela el rol central de Epstein como inversor en empresas ligadas a exfuncionarios israelíes y destaca la creciente influencia del gobierno y la industria de defensa de Israel en políticas de seguridad argentinas, bajo el pretexto de «ciudades seguras».

Epstein, quien se convirtió en uno de los principales inversores de Reporty Homeland Security en 2014, no solo financió la compañía, sino que recibió reportes confidenciales, técnicos y planes de negocios que detallaban un sistema de microlocalización capaz de convertir teléfonos inteligentes en sensores de vigilancia masiva.

Según los documentos, esta tecnología permitía monitorear movimientos incluso dentro de edificios, con precisión inferior a un metro, y operaba las 24 horas, recolectando datos «invaluables» para monetización con redes sociales y agencias de publicidad. La periodista Camila Dolabjian, quien analizó los archivos, afirmó: “Los archivos de Epstein no solo revelaron detalles escabrosos de su red delictiva, sino también los vínculos y negocios de la élite mundial que, según sus propias palabras, podían rondar lo ilegal”.

Este involucramiento subraya el papel de Epstein no solo como financista, sino como facilitador de redes que fusionaban inteligencia privada con intereses geopolíticos.

El vínculo con Israel es particularmente alarmante. Reporty Homeland Security fue fundada por exfuncionarios y exagentes de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), y contaba con la participación directa de Ehud Barak, ex primer ministro israelí, en su conducción.

La empresa se presentaba como una herramienta para «salvar vidas» mediante aplicaciones móviles, pero documentos internos admitían su potencial para control masivo: “Con Reporty, las autoridades tienen el poder de controlar a la masa en la red social”.

Esta conexión no es aislada; Reporty forma parte de un ecosistema de la industria de defensa israelí, que ha exportado tecnologías de vigilancia a varios países, incluyendo Argentina. Aunque no se menciona directamente al Mossad, la presencia de exagentes de las IDF sugiere un flujo de conocimiento y expertise proveniente de la inteligencia israelí, lo que plantea interrogantes sobre la soberanía en materia de datos y privacidad.

En el contexto argentino, el plan se materializó a través del proyecto «Buenos Aires Ciudad Segura», detallado en un reporte confidencial enviado a Epstein en 2014 bajo el subtítulo “Argentina (Buenos Aires)”.

Según el documento, la empresa Mer Group –también ligada a la industria de defensa israelí– estaba finalizando la instalación de cámaras, sistemas de observación e inteligencia en la capital argentina.

Un video institucional de Mer Group de 2017 destacaba el despliegue: 100 cámaras de alta definición para patrullaje virtual, un centro de comando y control, cinco centros regionales de monitoreo, patrulleros con reconocimiento automático de patentes y 500 kilómetros de red de fibra óptica.

El proyecto fue implementado por el gobierno nacional en 2014 a través del Ministerio de Seguridad, y estuvo a cargo de la Policía Federal. “Gracias al proyecto Buenos Aires Ciudad Segura, la ciudad se suma a las más desarrolladas del mundo en sistemas de seguridad pública”, se afirmaba en el video. Esta colaboración ilustra la influencia del gobierno israelí en Argentina, no solo a través de empresas privadas sino mediante acuerdos que integran tecnología de defensa en infraestructuras críticas.

En un momento de debates globales sobre regulación de reconocimiento facial y geolocalización, estos vínculos generan preocupaciones sobre la erosión de la privacidad ciudadana y la dependencia de tecnologías extranjeras con potenciales usos duales (civiles y militares). Fuentes consultadas indican que las licitaciones de esa época no están digitalizadas, lo que complica el acceso a información detallada y alimenta sospechas de opacidad en los contratos.

Las revelaciones de los archivos de Epstein no solo exponen su rol como puente entre élites financieras y tecnológicas, sino que también resaltan cómo Israel, a través de su ecosistema de inteligencia y defensa, ha extendido su influencia en América Latina, particularmente en Argentina, moldeando políticas de seguridad urbana con implicaciones a largo plazo para la democracia y los derechos humanos.

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