
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) declaró que la primera fase de su operación ‘Promesa de Verdad 4’, que lanzó en respuesta a la agresión de este sábado de Estados Unidos e Israel, incluyó «ataques generalizados» contra «objetivos enemigos» en la región, con la intención de asesinar al Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, y a su presidente, Masoud Pezeshkian.
El general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Ebrahim Jabbari, expresó que «Trump debería saber que contamos con las capacidades más avanzadas hoy en día, porque llevamos años combatiéndolos. Primero, usaremos todo lo que tenemos en stock, pero luego usaremos nuestros misiles más poderosos, algo que aún no hemos usado».
Los ataques del país persa emplearon misiles y drones y fueron dirigidos contra la base de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, sus otras bases militares en Catar y en los Emiratos Árabes Unidos, así como centros militares y de seguridad en Israel.
Los ataques contra bases estadounidenses mataron o hirieron al menos a 200 militares, afirmó el CGRI, que señaló que su ofensiva continúa y se ofrecerá mayor información más adelante.
Según reportes de medios iraníes, al menos 35 misiles del país persa impactaron con éxito en Israel.
The New York Times reportó en un primer momento que el Pentágono había comenzado a evacuar a cientos de efectivos de Al Udeid y de varios enclaves en Baréin, al tiempo que desplegaba más baterías antimisiles para proteger las 13 bases, incluidos contingentes en Irak, Siria, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, posteriormente, agregó que las tropas no fueron evacuadas, sino «trasladadas para otras misiones y operaciones».
Esta nueva agresión contra Irán se produce apenas meses después de la intervención militar de junio de 2025, cuando Israel lanzó un ataque no provocado contra el país persa, que desembocó en un intercambio de ofensivas con misiles y drones entre ambos países. Durante la llamada Guerra de los 12 días, los objetivos del Estado hebreo fueron las instalaciones nucleares de la República Islámica, comandantes militares y altos cargos, así como científicos nucleares. Varios de ellos fueron asesinados junto con sus familiares.
El enfrentamiento se intensificó con la intervención de EE.UU., que bombardeó tres importantes instalaciones nucleares iraníes. Trump aseguró entonces que el programa nuclear de la República Islámica había quedado «destrozado», evaluación que fue cuestionada por la propia inteligencia de Washington.
Teherán respondió a la ofensiva estadounidense lanzando un ataque contra la base militar más grande de EE.UU. en Oriente Medio, ubicada en Catar. El 24 de junio, Tel Aviv y Teherán anunciaron un alto el fuego que puso fin a las hostilidades.

