
El 20 de agosto de 2026 se realizó en el Alvear Palace Hotel de Buenos Aires la 23ª Conferencia del Council of the Americas (AS/COA), organizada junto a la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Bajo el título “Argentina: Perspectivas económicas y políticas”, el encuentro reunió una vez más a la cúpula política oficialista y a representantes del gran capital local e internacional para debatir –o, más bien, validar– el rumbo de las reformas en curso.
El cierre estuvo a cargo del presidente Javier Milei, quien defendió el “éxito del modelo de crecimiento económico”, reivindicó la apertura comercial, criticó el proteccionismo y afirmó que “los prebendarios tienen que quebrar”, en alusión a las empresas que han venido quebrando bajo su modelo. «Si queremos ser grandes, tenemos que ponernos los pantalones largos y los prebendarios hijos de puta tienen que quebrar», dijo frente a los empresarios. «Ustedes tienen que definir de qué lado están», los desafío Milei.
Antes hablaron el jefe de Gabinete Diego Santilli, el canciller Pablo Quirno, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri. Luis Caputo canceló su exposición por razones médicas y fue reemplazado por el viceministro José Luis Daza. También participaron gobernadores de provincias extractivas: Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén) e Ignacio Torres (Chubut), en paneles centrados en minería y energía.
Del lado empresarial destacaron la presidente y CEO de AS/COA, Susan Segal –quien abrió el evento junto a Natalio Mario Grinman (CAC) y pidió “mantener el rumbo económico” e integración regional–, además de ejecutivos como Martín Pérez de Solay (Glencore Argentina), María Eugenia Sampalione (Newmont Argentina), Hugo Eurnekian (CGC) y Rodolfo Freyre (Southern Energy LNG). La lista de sponsors y colaboradores incluye a las principales cámaras empresariales del país (AEA, UIA, AmCham, ADEBA, ABA, etc.).
Este foro no es un simple espacio de diálogo. El Council of the Americas fue fundado en 1963-1965 por David Rockefeller (inicialmente como Business Group for Latin America) a pedido de la administración Kennedy, con el objetivo explícito de articular al capital estadounidense y promover el libre comercio y los mercados abiertos en el continente. A lo largo de décadas ha funcionado como un vehículo de “diplomacia privada” de las grandes corporaciones norteamericanas, impulsando tratados de libre comercio (NAFTA, el fallido ALCA) y políticas de apertura que históricamente beneficiaron a sus miembros –bancos, petroleras, mineras, agroindustriales– mientras se consolidaba el paradigma neoliberal en la región.
Críticos lo describen como un “intelectual colectivo” del capital trasnacional: un ámbito donde se moldean narrativas mediáticas, se articulan intereses empresariales con gobiernos afines y se legitima un modelo que privilegia la atracción de inversiones extranjeras y la desregulación por sobre otras prioridades sociales o de desarrollo soberano. En Argentina, la edición 2026 se enmarca en ese mismo patrón: un escenario de lujo donde el oficialismo presenta sus reformas ante el “círculo rojo” y recibe el espaldarazo de una organización nacida en el corazón del poder financiero estadounidense.
Más allá de los discursos optimistas sobre “hacer grande a la Argentina nuevamente” y las promesas de integración, el Council of the Americas sigue siendo, en esencia, lo que fue desde su origen rockefelleriano: un foro de concertación entre élites políticas y corporativas para alinear las políticas nacionales con los intereses del capital global.

