
El papa León XIV compartió una reflexión muy personal sobre el impacto humano de la guerra en el Líbano y reiteró el compromiso de la Iglesia con la paz frente al odio.
Fue en el vuelo de regreso al Vaticano, que ponía fin a la gira africana que le llevó del 13 al 23 de abril por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. En todos esos países, no faltó la palabra de León XIV reclamando la paz en “un mundo que está siendo destruido por unos pocos tiranos”. No les puso nombre, pero todos sabían a quienes se refería.
«Llevo conmigo la foto de un niño musulmán que, durante su visita al Líbano, esperaba allí con un cartel que decía ‘Bienvenido, papa León’. Y luego, en esta etapa final de la guerra, fue asesinado», relató el pontífice en una conferencia de prensa el jueves.
«Como Iglesia, repito, como pastor no puedo estar a favor de la guerra, quisiera animar a todos a esforzarse por buscar respuestas que provengan de una cultura de paz, no de odio», agregó.
Robert Prevost habló del desafío migratorio, invitando a que los países del norte se pregunten lo que pueden hacer «por los del sur» para «ayudarles» a que sus jóvenes «tengan un futuro». Eso no significa que «todos deben entrar sin un orden». También invitó a «promover una mayor justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no tengan la necesidad de emigrar a otros países».

