
El presidente norteamericano, Donald Trump, se ha reunido este jueves en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping, para sus esperadas conversaciones sobre el comercio, la venta de armas estadounidenses a Taiwán, la guerra en Irán y otros asuntos de la agenda bilateral e internacional.
El mandatario viajó a Pekín acompañado por ejecutivos y CEOs de algunas de las mayores corporaciones tecnológicas y financieras del mundo, entre ellas BlackRock, Goldman Sachs, Citi, Apple, Nvidia, Tesla, Meta, Boeing, Visa y Mastercard, además de otras firmas de sectores industriales y financieros.
Entre los principales ejecutivos destacan:
-Larry Fink (BlackRock)
-David Solomon (Goldman Sachs)
-Stephen Schwarzman (Blackstone)
-Kelly Ortberg (Boeing)
-Elon Musk (Tesla y SpaceX)
-Tim Cook (Apple)
-Jensen Huang (NVIDIA)
Antes de llegar a China, Trump publicó un mensaje en redes sociales donde aseguró que presionará a Xi para que “abra” el mercado chino a las empresas estadounidenses “para que estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Xi recibió a Trump en el Gran Salón del Pueblo poco después de las 10:00 (hora local) con una ceremonia oficial que incluyó honores militares, interpretación de los himnos nacionales de ambos países y salvas de cañón. El mandatario chino estrechó la mano del presidente estadounidense y de integrantes de la delegación de Washington, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Peter Hegseth.
Los dos mandatarios debatirán además la posibilidad de extender la tregua arancelaria alcanzada durante su última reunión en Corea del Sur en octubre. Sin embargo, diplomáticos y analistas consideran incierta la posibilidad de un acuerdo definitivo.
Otro de los temas centrales será Irán. El conflicto en Medio Oriente alteró el cronograma original de la cumbre y obligó a postergar el encuentro previsto inicialmente para marzo. Trump afirmó antes de la reunión que espera mantener una “larga conversación” con Xi sobre Irán, aunque aclaró: “No creo que necesitemos ninguna ayuda de Beijing con Irán”.
La cuestión de Taiwán también aparece entre los asuntos prioritarios de la cumbre. Trump declaró el lunes que hablará con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a la isla autónoma, que China considera parte de su territorio. El posible tratamiento de ese tema genera atención en Taiwán y entre los aliados de Washington en Asia, debido a la tradicional postura estadounidense de no consultar con Beijing sobre sus vínculos militares con Taipéi.
La agenda incluye además la disputa tecnológica entre las dos mayores economías del mundo, las restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras y la competencia en inteligencia artificial.
Tras la ceremonia oficial, ambos mandatarios tienen previsto participar de un banquete de Estado en el Gran Salón del Pueblo. Trump también visitará el Templo del Cielo, antiguo complejo imperial reconocido como Patrimonio de la Humanidad.
A su llegada al país asiático el miércoles, el presidente de Estados Unidos fue recibido por una delegación encabezada por el vicepresidente chino Han Zheng. También esperaban a Trump en el aeropuerto 300 jóvenes chinos uniformados que desfilaron con banderas de su país, así como una guardia de honor militar y una banda militar.
Se trata de la primera visita de un presidente estadounidense a China en 8 años. Durará hasta el viernes 15 de mayo.
Se espera que Trump y Xi intenten estabilizar las relaciones entre sus países mediante acuerdos mutuamente beneficiosos y que traten de reducir las tensiones en una serie de cuestiones de la agenda internacional en las que sus posiciones divergen.

